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miércoles, 22 de febrero de 2012

Reducir la desnutrición infantil es posible con coordinación Estado-sociedad


La articulación de esfuerzos del Estado en todos sus niveles, las instituciones públicas y privadas, y la sociedad en su conjunto permitirá lograr el objetivo de erradicar la desnutrición crónica infantil para 2016, concluye un estudio sobre este tema presentado hoy.

El documento, denominado Desnutrición crónica infantil cero en 2016: una meta alcanzable, señala que este propósito es posible porque la coyuntura muestra que existe decisión política, así como recursos económicos y humanos para hacerlo.

El informe –a cuya presentación asistió la Primera Dama, Nadine Heredia– revela que los niños con desnutrición crónica infantil suman alrededor de 500,000 a escala nacional, lo que representa el 15 por ciento del total de la población infantil peruana.

Indica que si bien hubo una reducción lenta en la prevalencia de este problema hasta 1995, después se registró un estancamiento por más de diez años.

No obstante que en el período 2007-2011 se avanzó hacia una reducción más pronunciada, el número de niños sigue siendo elevado, anota el documento.

La mejora en el estado nutricional en el citado período fue producto del progreso en dos indicadores: la anemia en menores de 3 años y la incidencia de infecciones respiratorias agudas.

No obstante el progreso mostrado, las estadísticas muestran que las regiones con mayor nivel de desnutrición crónica infantil son las mismas: Huancavelica (46.4 por ciento), Cajamarca (29.9 por ciento), Huánuco (28.8 por ciento), Apurímac (31.3 por ciento) y Ayacucho (28.1 por ciento).

Por otro lado, las regiones con mejor nivel nutricional son Tacna (2.8 por ciento), Moquegua (4.5 por ciento), Lima (5.6 por ciento), Ica (6.3 por ciento) y Arequipa (6 por ciento).

“Es decir, no obstante el progreso se mantienen y, en algunos casos, se incrementan las inequidades”, afirma el estudio.

En ese sentido, el documento considera fundamental avanzar con más rapidez y eficiencia en otros indicadores como proporción de hogares con acceso a agua y saneamiento básico; gestantes que reciben suplemento de hierro; niños con bajo peso al nacer; e incidencia de infecciones diarreicas, entre otras.

La publicación explica que la desnutrición crónica infantil puede presentarse en las distintas etapas de la vida del niño, como la fetal, en los primeros seis meses de vida, en el período de 6 a 18 meses, e incluso después.

Sin embargo, se inicia con mucha más frecuencia en el período de 6 a 18 meses de edad, cuando el niño empieza a comer los mismos alimentos que el resto de la familia.

“Al dejar la leche materna como fuente exclusiva o principal de nutrición, el niño se ve expuesto a la desnutrición porque no ingiere los nutrientes que requiere, debido a su condición de pobreza o por desconocimiento de sus padres de lo que debe ser una adecuada alimentación y el cumplimiento de normas de higiene”, señala.

Junto con el mencionado estudio, elaborado por el Grupo Impulsor Inversión en la Infancia, fue presentado el Infobarómetro de la Primera Infancia.

Se trata de una herramienta virtual de fácil acceso que proporciona información detallada sobre la situación de la desnutrición crónica infantil a nivel nacional, regional, provincial y distrital, tanto en porcentajes como en número de niños con desnutrición.

Además de la Primera Dama asistieron al evento autoridades del Gobierno, presidentes regionales, alcaldes, congresistas y representantes de la sociedad civil.

Al respecto, el padre Gastón Garatea, miembro del Grupo Impulsor Inversión en la Infancia, saludó la existencia de una política de Estado dirigida a combatir la pobreza y, en especial, la desnutrición crónica infantil.

En ese sentido destacó la creación del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social (Midis) como sector concertador de esfuerzos y cuyo reto es articular y hacer más eficiente la inversión pública en la mejora de las condiciones de vida de la población.

Resaltó también que el Infobarómetro de la Primera Infancia constituye un aporte de la sociedad civil a las autoridades e instituciones, para conocer de cerca las necesidades de la niñez y tomar acciones efectivas a fin de lograr el objetivo de erradica

(Agencia ANDINA)